Juan mira atentamente la pantalla del televisor que muestra a un hombre poco atractivo, más corriente que común, aunque con muchos bíceps y músculos, que se pavonea mientras las mujeres cuchichean y suspiran a su paso. Es la publicidad de M Force, prometiendo la misma reacción en quien lo compre.
Pero no es el único artículo que hay en el mercado para hombres con problemas sexuales o con deseos de aumentar el placer físico. Nombres tan cautivantes como Power sex y otros igual de sugerentes, compiten con los anuncios que ofrecen una enorme variedad de productos milagrosos.
Publicidad engañosa que en letra muy pequeña advierte que no son medicamentos, sino suplementos alimenticios y cuentan con un registro como tales ante la Secretaría de Salud.
Amparadas en las lagunas de la ley, grandes empresas como Genomma Lab, Innova System, Biotonic y otras, cual merolicos posmodernos, manipulan la publicidad y lucran con las necesidades de los consumidores, al ofrecer una cura milagrosa. Pero según las autoridades sanitarias, el consumo de estos productos genera graves riesgos a la salud, debido a que existe la posiblidad de que se abandone un tratamiento médico válido o a que se disfrace o confunda el diagnóstico de una enfermedad.
Los laboratorios se defienden aduciendo que cuentan con el obligatorio registro de la Secretaría de Salud, lo cual es cierto, pero este registro es únicamente como suplemento alimenticio, no como medicamento.
Además, al exagerar las propiedades curativas, terapéuticas o rehabilitatorias de sus productos, estas empresas violan la ley, ya que garantizan la curación o mejoría de problemas de salud que requieren de un tratamiento médico.
Y por si no fueran suficientes los comerciales con publicidad engañosa, que ponderan las supuestas cualidades de los llamados productos milagro, conocidos personajes de los medios electrónicos aprovechaban sus espacios para vender Power sex, hasta que la Secretaría de Salud inició el trámite para evaluar las propiedades de las sustancias utilizadas en la elaboración del supuesto afrodisíaco.
También la Profeco realizó un estudio que determina el engaño al consumidor, por lo cual debía ser retirada. Sin embargo, muchos de estos comerciales han penetrado en la mente de los consumidores, ansiosos por encontrar un remedio mágico a sus necesidades.
La Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (AMIIF) advierte que actualmente en México, aunque existen leyes muy precisas y estrictas al respecto, en la práctica son letra muerta.
Rafael R. Gual, director ejecutivo de AMIIF, explica que el problema con los productos milagro es que en realidad no son medicamentos para efectos de la legislación sanitaria.
“Un medicamento es resultado de un proceso de investigación y desarrollo que abarca por lo menos 10 años de trabajo y una inversión promedio de 900 millones de dólares”. (Norma Inés Rivera)
La Procuraduría Federal del Consumidor alerta sobre los productos que se venden en el mercado informal y supuestamente atacan problemas de disfunción eréctil, al advertir que generalmente son falsificados o en el mejor de los casos se venden muestras médicas no negociables.
Algunas de las irregularidades que se encontraron, de acuerdo con los análisis de laboratorio realizados por este organismo son:
*Los empaques o cajas no son los originales
*Las cajas no contienen el adherible plateado oficial del laboratorio fabricante.
*No contienen ninguna información de certificación sanitaria para el consumidor y ninguna leyenda que avale que se trata de un medicamento de patente.
*La forma y contenido del medicamento pirata no son los mismos que los del reglamentario, ya que el Viagra original no se vende como cápsula, sino que tiene la forma de un rombo.
Además, la cápsula que se vende en los puestos ambulantes fue sometida a tres estudios de laboratorio y en estos se encontró que el producto original no se disuelve en el agua, a diferencia del falsificado.
El punto de fusión de ambos productos es diferente al someterse a la acción de la temperatura, ya que tanto el original como el pirata dejaron de ser sólidos y se fundieron, pero a temperaturas diferentes y la huella espectroscópica infrarroja del compuesto químico del producto apócrifo es distinta a la del original.
Fuente: Fitoschido Blog




